¿Pueden los videojuegos contribuir a incrementar la conciencia ambiental?

¿Pueden los videojuegos contribuir a incrementar la conciencia ambiental?

 

De acuerdo a los trabajos realizados por los psicólogos noruegos Kristoffer Fjællingsdal y Christian Klöckner, la conciencia ambiental es la medida de la preocupación ambiental general de una persona, el grado en que cree que las amenazas al medio ambiente representan un problema urgente e inmediato para su vida cotidiana1,2. Es un fenómeno que incluye aspectos cognitivos como el conocimiento ambiental, creencias y valores personales, preocupaciones y diversas experiencias de vida asociadas a asuntos y problemas ambientales3. Tener un elevado conocimiento teórico sobre determinados asuntos ambientales, no necesariamente implica que una persona tenga una alta conciencia ambiental y tienda a tomar acciones concretas que contribuyan a la protección y cuidado del medio ambiente4. (Ejemplo: usar menos plástico, reutilizar materiales, ahorrar agua, usar transporte público o bicicleta, plantar árboles, etc.).

 Cuando el conocimiento sobre el medio ambiente, se combina con experiencias ambientales directas de las personas, se podría generar un comportamiento que si incluya acciones en favor del medio ambiente. Es decir para que las personas tengan conciencia ambiental y esta se traduzca en acciones concretas, se necesita que las personas cuenten con información ambiental teórica, pero también que acumulen experiencias prácticas relacionadas a cuestiones ambientales. Es aquí donde la tecnología de videojuegos tiene un enorme potencial para contribuir a la protección del medio ambiente, ya que mediante videojuegos, experiencias de realidad virtual y realidad aumentada. Se pueden diseñar y desarrollar actividades que permitan a las personas conocer más sobre determinados asuntos ambientales de preocupación local e internacional como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, aumento y propagación de especies invasoras, tráfico de fauna silvestre, deforestación, contaminación del océano por plásticos, especies en peligro de extinción, entre otros. 

Adicionalmente, las tecnologías inmersivas permiten que las personas puedan experimentar en forma directa, práctica y en tiempo real, diversos problemas ambientales y sus consecuencias para la sociedad. Por ejemplo, experimentar cómo la pérdida de biodiversidad puede afectar a las comunidades locales y la producción de alimentos o visualizar el impacto que pueden tener sus decisiones de consumo en otras personas u otras partes del mundo. Lo anterior sin duda puede catalizar comportamientos y acciones concretas de las personas que beneficien al medio ambiente y por consiguiente beneficien a las comunidades donde habitan y a las organizaciones en donde trabajan.

Los videojuegos también ofrecen la posibilidad de comunicar en forma simple, visual y en un lenguaje que puede ser comprendido por personas de todas las culturas, edades y nivel de formación. En este marco los videojuegos presentan una ventaja importante en comparación a los mecanismos tradicionales de comunicación de asuntos y problemas ambientales como lo son los papers científicos, modelos ecológicos y reportes técnicos. Los que muchas veces resultan ser bastante extensos, de difícil acceso y pueden ser complejos de comprender para la mayor parte de la población5, la que usualmente no tiene formación o conocimientos técnicos específicos en ciencias o ingeniería ambiental.

En virtud de lo anterior, es posible concluir que los videojuegos debido a su carácter interactivo, si pueden contribuir a incrementar la conciencia ambiental de las personas. No obstante, es fundamental que el uso de videojuegos también esté acompaño de información sobre el medio ambiente.

 

Fuentes

  1. Fjællingsdal KS and Klöckner CA (2019) Gaming Green: The Educational Potential of Eco–A Digital Simulated Ecosystem. Front. Psychol. 10:2846
  2. Schlegelmilch, B. B., Bohlen, G. M., and Diamantopoulos, A. (1996). The link between green purchasing decisions and measures of environmental consciousness. Eur. J. Mark. 30, 35–55
  3. Kollmuss, A., and Agyeman, J. (2002). Mind the gap: why do people act environmentally and what are the barriers to proenvironmental behavior? Environ. Educ. Res. 8, 231–260.
  4. Sánchez, M. J., and Lafuente, R. (2010). Defining and measuring environmental consciousness. Rev. Int. Sociol. 68, 731–755
  5. Fjællingsdal KS, Klöckner CA. (2020). Green Across the Board: Board Games as Tools for Dialogue and Simplified Environmental Communication. Simulation & Gaming. 2020;51(5):632-652.